Amenazas de ataque un día, conversaciones de paz al siguiente. Esa es la contradicción que define la postura de Donald Trump frente a Irán en las últimas horas, y que ha dejado a analistas y ciudadanos tratando de descifrar si se trata de una estrategia calculada o de una política exterior que improvisa sobre la marcha.
El mandatario estadounidense confirmó que ordenó posponer por cinco días los ataques planeados contra centrales eléctricas iraníes. La razón que ofreció: ambas partes mantienen conversaciones que describió como "positivas y muy productivas". No precisó quiénes participan en esos diálogos ni en qué formato se desarrollan, lo que añade una capa adicional de incertidumbre al panorama.



