Donald Trump advirtió este martes que ordenará destruir el yacimiento gasífero South Pars, ubicado en Irán, si el gobierno de Teherán no detiene los ataques contra Qatar. La amenaza fue directa: el presidente estadounidense habló de hacerlo "volar por los aires" en caso de que la situación escale. Horas antes, el propio Trump había admitido que desconocía por completo el ataque previo registrado contra esa misma instalación.
La contradicción entre ambas declaraciones no pasó inadvertida. Primero, la Casa Blanca no tenía información sobre el incidente; después, Trump convirtió esa misma infraestructura en el centro de su advertencia pública. El giro ocurrió en cuestión de horas y sin una explicación oficial que cerrara la brecha entre las dos posturas.



