Una conversación sobre el aislacionismo como rasgo cultural y político de Argentina se intensificó esta semana en redes sociales, donde numerosos usuarios vinculan esa mentalidad con la llamada «tercera posición» peronista, la doctrina que durante décadas postuló un camino propio entre el capitalismo occidental y el comunismo soviético.
El debate no es nuevo, pero vuelve a la superficie en un momento en que Argentina atraviesa negociaciones económicas internacionales de alto impacto y busca reposicionarse frente a organismos multilaterales y bloques comerciales. Para una parte de quienes participan en la discusión, la resistencia cultural a integrarse plenamente al mundo globalizado tiene raíces ideológicas concretas y rastreables.



