«Irán será golpeado muy fuertemente hoy»: esa frase, publicada por Donald Trump, concentró la atención informativa global en las últimas horas y encendió las alarmas en una región que lleva meses acumulando tensiones. El presidente estadounidense agregó que los ataques incluirían objetivos nuevos, sin especificar cuáles.
Desde Teherán, la respuesta llegó con un tono simultáneamente defensivo y amenazante. El gobierno iraní transmitió un mensaje a los países vecinos: no serán blanco de represalias siempre y cuando no permitan que sus territorios, espacio aéreo o infraestructura sean utilizados para facilitar operaciones militares de Estados Unidos o Israel. La advertencia, en la práctica, coloca a naciones como Irak, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita en una posición incómoda, dado que varias de ellas albergan bases militares estadounidenses.



