48 horas. Ese es el plazo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fijó para que Irán llegue a un acuerdo vinculado al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. La advertencia, acompañada de la frase "el tiempo se agota", eleva considerablemente la tensión en una región que ya acumula semanas de escalada bélica.
Trump señaló que, de no producirse un acuerdo en ese lapso, desataría lo que describió como el "infierno" sobre Irán. El mensaje no especificó los términos exactos que Washington exige, pero el contexto apunta a garantías sobre la libre circulación por el estrecho de Ormuz, un canal por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Cualquier interrupción en ese paso tiene consecuencias directas sobre los precios globales del crudo y, por extensión, sobre las economías de América Latina, que importan combustibles y materias primas ligadas a esa cadena de suministro.



