Desde hace varios años, Venezuela opera con una dualidad cambiaria que condiciona la vida económica cotidiana de su población. Por un lado, el Banco Central de Venezuela (BCV) publica una tasa oficial que sirve como referencia para transacciones formales, nóminas públicas y operaciones bancarias. Por otro, existe un tipo de cambio paralelo —también llamado informal o negro— que responde a la oferta y demanda real de divisas fuera del sistema regulado. La distancia entre ambos valores es uno de los termómetros más usados para medir la presión inflacionaria y la confianza en la moneda local.
Este lunes 9 de marzo de 2025, el dólar oficial según el BCV se ubica en torno a los valores publicados por la entidad en su plataforma, mientras que el tipo de cambio paralelo —que los venezolanos consultan a través de portales de referencia y grupos de mensajería— mantiene una diferencia que, aunque se ha reducido en comparación con los picos históricos de años anteriores, sigue siendo significativa para quienes realizan transacciones en el mercado informal.


