Llegar tarde al trabajo, esperar más de veinte minutos en un andén repleto, subir apretado a un vagón que ya no tiene espacio. Esa es la rutina que miles de usuarios del Metro de la Ciudad de México describen cada mañana. La frustración acumulada volvió a desbordarse en redes sociales, donde la conversación sobre el caos en el sistema de transporte colectivo se intensificó en los últimos días.
Las quejas apuntan a un patrón conocido: retrasos prolongados en varias líneas, andenes con afluencia muy superior a la que el servicio puede absorber y una frecuencia de trenes que no responde a la demanda real de los pasajeros. Usuarios señalan que los tiempos de espera se han extendido considerablemente en horas pico, lo que convierte un trayecto cotidiano en una experiencia agotadora antes de comenzar la jornada laboral.



