Moscú ya tiene listo un segundo petrolero con destino a Cuba. La decisión llega después de que el primer envío ruso de crudo a la isla se completara sin que Washington tomara medidas concretas, una señal que Rusia interpretó como permisividad y que ahora usa como argumento para continuar el flujo de combustible hacia La Habana.
Funcionarios rusos fueron explícitos: "no dejaremos a los cubanos en apuros", una declaración que mezcla solidaridad política con un mensaje directo a Estados Unidos. El anuncio no es solo logístico; es también una demostración de que Moscú mantiene activos sus lazos con aliados en el hemisferio occidental, incluso en un momento en que sus recursos están comprometidos por el conflicto en Ucrania.



