Desde la crisis de deuda soberana de 2010, la idea de emitir deuda común europea ha sido uno de los temas más polémicos dentro del bloque. Los países del norte, encabezados por Alemania y los Países Bajos, han rechazado sistemáticamente cualquier mecanismo que implique compartir el riesgo fiscal entre economías con perfiles tan distintos. Ese rechazo histórico es el telón de fondo que hace relevante la iniciativa que acaba de poner sobre la mesa Madrid.
El gobierno de España presentó ante las instituciones europeas una propuesta para emitir eurobonos por cinco billones de euros con una característica que la diferencia de intentos anteriores: no requiere que los Estados miembros compartan riesgos entre sí. Cada país seguiría siendo responsable únicamente de su propia porción de deuda, mientras que el instrumento común serviría como vehículo de emisión para abaratar el acceso a los mercados y canalizar financiamiento hacia inversión productiva a escala continental.


