Para muchos latinoamericanos, la figura de Cristóbal Colón no es neutral. Es un nombre que aparece en el centro de debates sobre historia, identidad y memoria colectiva — debates que en varios países de la región han terminado con estatuas derribadas, renombradas o directamente removidas de plazas públicas. Por eso la noticia que llegó desde Washington este mediodía no pasó desapercibida.
Donald Trump instaló una estatua de Cristóbal Colón en la Casa Blanca y lo describió públicamente como un «héroe». La decisión forma parte de su agenda cultural conocida como antiwoke, con la que el mandatario busca revertir lo que su administración considera un revisionismo histórico excesivo impulsado por movimientos progresistas en Estados Unidos.



