Durante años, el gas natural vehicular (GNV) fue la apuesta del transporte público peruano para reducir costos operativos y emisiones contaminantes. Muchas empresas de buses migraron a este combustible con el respaldo de políticas de incentivo, convirtiendo al GNV en el pilar energético de gran parte de la flota urbana. Ese modelo hoy enfrenta una prueba severa.
Una crisis en el suministro de GNV ha generado desabastecimiento en estaciones de servicio y ha elevado los costos para los operadores. Ante la imposibilidad de absorber ese incremento, varias empresas de transporte público han decidido trasladar el impacto directamente al bolsillo de los pasajeros, subiendo el precio de los pasajes. La medida fue reportada por RPP Noticias y refleja una situación que ya afecta la movilidad cotidiana de miles de personas en distintas ciudades del país.



