Hay una paradoja difícil de ignorar: la funcionaria que perdió su cargo al frente del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ahora encabezará una ambiciosa iniciativa de alcance continental. Kristi Noem fue designada para liderar el llamado Escudo de las Américas, un programa impulsado por la administración de Donald Trump que busca articular esfuerzos de seguridad entre países del hemisferio occidental.
El anuncio coloca a Noem en un rol de alto perfil justo después de su salida del gabinete, lo que genera una lectura doble: por un lado, una señal de confianza del presidente hacia su exfuncionaria; por otro, la pregunta de si una figura políticamente desgastada puede construir consensos con gobiernos de la región que ya mantienen relaciones tensas con Washington.



