El Knesset, parlamento de Israel, aprobó una reforma legal que habilita la aplicación de la pena de muerte a palestinos declarados culpables de ataques con resultado de muerte. La decisión desencadenó reacciones inmediatas de gobiernos europeos y de la Autoridad Palestina, que exigió sanciones internacionales contra Tel Aviv.
La ley fue respaldada por una coalición de partidos de derecha y ultraderecha dentro del gobierno de Benjamin Netanyahu. Hasta ahora, la pena capital existía en el ordenamiento jurídico israelí pero su aplicación era prácticamente nula: solo se ha ejecutado una sentencia de muerte en toda la historia del Estado, la del nazi Adolf Eichmann en 1962. La nueva norma reduce los umbrales necesarios para que un tribunal militar pueda dictar esa condena en casos que involucren a ciudadanos palestinos.


