Israel anunció este martes haber dado muerte a Ali Larijani, el jefe de seguridad del gobierno iraní y una de las figuras con mayor peso político dentro del régimen de Teherán. La declaración, difundida por autoridades israelíes, representa uno de los golpes más significativos que Tel Aviv afirma haber asestado contra la estructura de poder de Irán en los últimos años.
Larijani no era un funcionario de perfil bajo. Ocupó durante años la presidencia del Parlamento iraní, encabezó el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y fue negociador nuclear en momentos críticos para el país. Su influencia atravesaba distintos sectores del Estado, lo que lo convertía en un interlocutor central tanto dentro de Irán como en sus relaciones con potencias extranjeras y grupos aliados en la región.


