La impunidad ante robos y asaltos cotidianos se convirtió en el eje central de un debate que crece en redes sociales entre usuarios de distintos países hispanohablantes. Sin datos oficiales unificados que resuman el fenómeno, lo que sí resulta verificable es la intensidad del malestar: miles de testimonios personales circulan en plataformas digitales, donde ciudadanos describen asaltos en calles, transporte público y hogares, y señalan directamente a sus gobiernos como responsables de la situación.
El patrón que se repite en los comentarios es consistente: personas que reportan haber sido víctimas de robo sin recibir respuesta institucional, o que afirman conocer casos en los que los perpetradores quedaron libres pocas horas después de ser detenidos. Usuarios señalan que la sensación de desprotección no es nueva, pero que en las últimas semanas se intensificó la disposición a expresarla públicamente.



