Hay una pregunta que vuelve a circular con insistencia: ¿cómo es posible que las guerras continúen, se expandan y encuentren respaldo popular incluso cuando el costo humano es devastador? No es una pregunta nueva, pero el contexto actual le da una urgencia distinta.
Con los conflictos en Ucrania y Gaza sin resolución a la vista, y con nuevas tensiones geopolíticas que se multiplican, el interés por entender la dimensión psicológica y social de la guerra creció notablemente en Argentina durante las últimas semanas. Las búsquedas sobre psicopatología del conflicto armado y sobre los mecanismos que sostienen la violencia colectiva registraron un pico que no se veía desde el inicio de la invasión rusa en 2022.

