Hay una paradoja en el centro de esta historia: el rey de un país que nunca ha pedido formalmente disculpas por la conquista de América reconoce, en sus propias palabras, que "hubo mucho abuso" en ese proceso histórico, y del otro lado del Atlántico, la presidenta de México lo celebra como un avance. Sin embargo, nada ha cambiado formalmente entre los dos gobiernos.
La declaración de Felipe VI sobre los excesos cometidos durante la conquista española de México generó una reacción inmediata desde la Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum no tardó en pronunciarse y calificó las palabras del monarca como "el gesto", una expresión que reconoce el peso simbólico del comentario sin elevar su estatus al de un acto diplomático formal.



