Quienes siguen de cerca el periodismo en español conocen bien ese tipo de firma que no necesita presentación: la que tiene voz propia desde la primera línea. Raúl del Pozo era una de esas firmas. Su muerte, confirmada este jueves, marca el cierre de una trayectoria que abarcó casi seis décadas de crónica política y literatura en España.
Del Pozo tenía 89 años y era considerado uno de los últimos grandes cronistas de la prensa española. Trabajó en medios de referencia nacional y construyó un estilo que sus colegas describen como inconfundible: denso, literario, cargado de referencias culturales, pero siempre anclado en la actualidad política. No era un periodista de datos fríos ni de declaraciones textuales. Era, ante todo, un intérprete de su tiempo.



