Para millones de personas en México, Centroamérica y el norte de Sudamérica, la violencia del narcotráfico no es una estadística: es el vecino que no regresó, la ruta que ya nadie toma de noche, el negocio que cerró. Esa realidad cotidiana es, precisamente, el terreno sobre el que la administración de Donald Trump está construyendo su propuesta más ambiciosa en materia de seguridad regional: el llamado Escudo de las Américas.
La iniciativa plantea la formación de una coalición militar multinacional cuyo objetivo declarado es combatir a los carteles del narcotráfico que operan en el continente. Según la información difundida por medios internacionales, el esquema busca coordinar fuerzas armadas y cuerpos de seguridad de distintos países bajo un marco de cooperación impulsado desde Washington, con énfasis en operaciones conjuntas y el intercambio de inteligencia.

