Dos frentes activos, una escalada que no cede y señales contradictorias desde ambos bandos. Mientras Israel anuncia una nueva oleada de ataques "a gran escala" contra Teherán, el gobierno iraní advierte que está preparado para una guerra prolongada. La tensión no es nueva, pero la intensidad de las últimas horas marca un punto de inflexión difícil de ignorar.
Las fuerzas israelíes también intensificaron los bombardeos sobre Beirut, lo que amplía el teatro de operaciones más allá de Irán. La simultaneidad de los ataques sobre dos capitales distintas revela una estrategia que busca presionar en múltiples frentes al mismo tiempo, aunque sus consecuencias humanitarias y diplomáticas aún están por definirse.



