México ocupa desde hace años uno de los primeros lugares mundiales en consumo de bebidas azucaradas y tiene tasas de obesidad entre las más altas de América Latina. Ese dato, documentado por organismos como la Organización Panamericana de la Salud, no es nuevo. Lo que sí resulta llamativo es la forma en que la sociedad mexicana ha comenzado a procesarlo: a través del humor, los memes y la ironía colectiva en redes sociales.
La conversación que circula actualmente retrata escenas cotidianas: el agua de frutas preparada con cantidades generosas de azúcar, la pizza cargada de ingredientes, los antojitos bañados en salsas y cremas. Usuarios señalan que estas prácticas no se viven como excesos, sino como parte de una identidad gastronómica arraigada. El reconocimiento del problema llega envuelto en carcajadas, lo que revela tanto la conciencia del fenómeno como la dificultad de modificarlo.



