Desde hace años, los servicios de inteligencia de varios países europeos han monitoreado un fenómeno específico: la captación de individuos con formación en combate cuerpo a cuerpo por parte de organizaciones extremistas. La lógica detrás de ese interés es directa — alguien con habilidades en artes marciales representa un activo de mayor peligrosidad operativa para una célula terrorista. Ese contexto es el que rodea la operación policial registrada esta semana en la capital española.
La Policía Nacional detuvo en Madrid a dos hombres con formación en MMA acusados de tener vínculos con el terrorismo yihadista. Según la información disponible, los arrestos se produjeron en el marco de una investigación antiterrorista activa, aunque las autoridades no han detallado públicamente el alcance de la red ni si los detenidos actuaban de forma coordinada con otras personas.



