Desde hace años, el precio del dólar informal —conocido popularmente como dólar blue— funciona en Argentina como un termómetro económico cotidiano. La persistencia de controles cambiarios y las restricciones para acceder a divisas en el mercado oficial convirtieron a este indicador en una referencia ineludible para trabajadores, comerciantes, ahorristas e inversores que intentan preservar el valor de su dinero frente a la inflación.
Este contexto explica por qué, cada mañana, la consulta sobre el precio del dólar paralelo encabeza las búsquedas en internet dentro del país. No se trata de un fenómeno nuevo: la brecha cambiaria lleva más de una década siendo parte del paisaje económico argentino, aunque su magnitud varía según las políticas de cada gobierno y las condiciones del mercado internacional.


