Desde hace décadas, el sector agropecuario latinoamericano convive con una tensión permanente: producir más con recursos limitados, en un contexto climático cada vez más impredecible y con mercados globales que exigen mayor eficiencia. Esa presión estructural fue el telón de fondo del debate que se desarrolló esta semana en Expoagro, una de las ferias agrícolas más relevantes de la región.
Cuatro referentes del mundo agropecuario se sentaron a discutir el estado actual de la tecnología en el campo y los cambios que se anticipan para los próximos años. El intercambio abarcó desde herramientas de precisión agrícola hasta el uso de datos para optimizar la toma de decisiones en los establecimientos productivos. No se trató de un debate abstracto: los participantes pusieron sobre la mesa casos concretos y señalaron brechas que todavía persisten entre la innovación disponible y su adopción real en el territorio.



