Para muchos en América Latina, los escándalos de la realeza europea suelen sentirse lejanos. Pero cuando una institución cultural tan cotidiana como una biblioteca decide romper lazos con una figura pública, el gesto habla de algo más profundo: la presión social que obliga a las instituciones a tomar postura frente a vínculos con personas como Jeffrey Epstein.
Eso es exactamente lo que ocurrió en Noruega. Las bibliotecas públicas del país anunciaron que cortarán su relación con la princesa Mette-Marit, esposa del príncipe heredero Haakon, luego de que trascendiera que la figura real mantuvo reuniones con Epstein, el financiero estadounidense condenado por tráfico sexual y fallecido en prisión en 2019. La decisión representa una de las consecuencias institucionales más visibles que ha enfrentado la princesa desde que salió a la luz su vínculo con el caso.


