La corrupción ocupa el segundo lugar en las preocupaciones ciudadanas de Argentina, según encuestas que circulan en redes sociales y que han ganado tracción en las últimas semanas. Solo los bajos salarios superan ese indicador, lo que refleja un deterioro sostenido en la percepción pública sobre la gestión del gobierno de Javier Milei.
El dato no es menor. Argentina lleva décadas lidiando con escándalos de corrupción que atraviesan administraciones de distinto signo político, pero la particularidad del momento actual es que el presidente Milei llegó al poder con un discurso de ruptura total con la clase dirigente tradicional. Ese capital simbólico se erosiona cada vez que surgen nuevas denuncias vinculadas a su propio entorno.



