Llenar el tanque cuesta más. Esa es la realidad que enfrentan hoy millones de personas en Argentina y en buena parte de América Latina, donde el precio de la gasolina volvió a registrar un nuevo pico que obliga a recalcular el presupuesto familiar semana a semana. No es una queja aislada: en redes sociales crece la inquietud por el efecto acumulado de estos aumentos sobre el costo de vida.
El alza no ocurre en el vacío. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio están presionando los mercados internacionales de crudo, lo que se traduce directamente en el precio que paga el consumidor final en la estación de servicio. Cuando el barril sube, la cadena entera se mueve: transporte, logística, alimentos, servicios. El combustible es uno de esos insumos cuyo encarecimiento se siente en casi todos los rubros de la economía.



