Cierres de empresas, jubilados en situación de indigencia y familias que se endeudan para comprar alimentos: esa es la fotografía que circula con fuerza en el debate público argentino durante las últimas semanas. La combinación de una política de ajuste fiscal agresiva y una inflación que aún no cede está golpeando con particular dureza a las pequeñas y medianas empresas del país, con consecuencias directas sobre el empleo y el acceso a la alimentación.
Según el debate que se registra en redes sociales, el ritmo de cierres de pymes es diario y sostenido. Usuarios señalan que miles de puestos de trabajo se pierden cada semana, y que muchos de esos empleos correspondían a sectores de consumo masivo, comercio minorista y servicios, los mismos que sostienen la economía de barrio en las grandes ciudades y en el interior del país.


