Quienes han visitado Barcelona en los últimos años —o quienes viven allí— reconocen la sensación de la que hablan muchos en redes sociales: la incomodidad al caminar por ciertas zonas, la vigilancia constante de las pertenencias, la percepción de que algo cambió. Esa inquietud, que antes circulaba en conversaciones privadas, estalló con fuerza tras conocerse la muerte de Jimmy Gracey, un joven estadounidense que perdió la vida durante un robo violento en la ciudad condal.
El caso concentró la atención de miles de usuarios hispanohablantes, que expresaron su indignación y aprovecharon el momento para señalar lo que consideran un deterioro sostenido de la seguridad pública en una de las ciudades más visitadas de Europa. La conversación en redes sociales mezcla duelo, frustración y demandas concretas de acción.



