Las autoridades israelíes impidieron este domingo al Patriarca Latino de Jerusalén ingresar a la Basílica del Santo Sepulcro para presidir la misa del Domingo de Ramos, la celebración que marca el inicio de la Semana Santa en el calendario cristiano. El bloqueo se produjo en el sitio considerado el lugar más sagrado del cristianismo, donde la tradición ubica la crucifixión, el entierro y la resurrección de Jesucristo.
El Patriarca Latino encabeza la principal autoridad de la Iglesia Católica en Tierra Santa y su presencia en esa ceremonia tiene un peso simbólico y litúrgico central para los fieles de la región. Que se le impidiera el acceso precisamente en esa fecha convierte el episodio en algo más que un incidente de seguridad: representa una interrupción directa al ejercicio del culto en uno de sus momentos más visibles del año.



