Pocas veces un objeto de menos de diez kilogramos concentra tanto orgullo nacional. Atenea, el microsatélite desarrollado en Argentina, viajará a bordo de la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado que rodeará la Luna desde el programa Apollo. Para el país, representa la entrada concreta a una era espacial que muchos consideraban lejana.
El satélite fue desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en colaboración con instituciones científicas argentinas. Su nombre, Atenea, evoca a la diosa griega de la sabiduría, y su diseño responde a la categoría de CubeSat, un formato compacto y estandarizado que permite integrar tecnología sofisticada en dimensiones reducidas. Pesa apenas algunos kilogramos y cabe en una mochila, pero sus capacidades son considerables para su tamaño.



