Cuatro personas. Un baño. 58 tortillas y cinco salsas picantes. Esa es, en parte, la ecuación de supervivencia que la NASA ha diseñado para la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado de la nave Orión desde el programa Apolo. La paradoja es clara: mientras la humanidad se prepara para regresar a la Luna con la tecnología más avanzada de su historia, los astronautas resolverán necesidades básicas en condiciones que harían dudar a cualquiera.
La nave Orión fue concebida para llevar a cuatro tripulantes alrededor de la Luna en un trayecto que tomará aproximadamente diez días. El espacio habitable es considerablemente menor al de la Estación Espacial Internacional, lo que convierte cada decisión de diseño en un ejercicio de prioridades. No hay cocina. No hay ducha. Y, efectivamente, hay un único baño para toda la tripulación.



