Durante años, Argentina ha alternado entre períodos de estabilización y recaídas económicas que erosionan el bienestar de su población. Esa historia de volatilidad macroeconómica —con episodios de hiperinflación, devaluaciones abruptas y ajustes fiscales— forma el telón de fondo de lo que hoy se discute con renovada intensidad en el espacio público digital del país.
Lo que circula en redes sociales no es un debate abstracto sobre indicadores. Son relatos concretos: personas que describen comprar alimentos vencidos porque no alcanzan los ingresos para otra opción, o que detallan la imposibilidad de llegar a fin de mes con un salario formal. La caída del poder adquisitivo aparece como el eje central de una conversación marcada por el desánimo y, en muchos casos, por la indignación abierta.



