Palabras como simp, beta, alfa y sigma se repiten cada vez con más frecuencia en conversaciones digitales de América Latina, donde usuarios debaten qué tipo de hombre representa cada categoría y, sobre todo, en cuál se ubican ellos mismos. El fenómeno no es nuevo en internet, pero su penetración en el español cotidiano de las redes sigue creciendo.
La taxonomía que circula en redes sociales establece una especie de pirámide. En la cima aparece el hombre alfa, descrito como un líder con control emocional, estoicismo y capacidad de atraer atención sin buscarlo activamente. En un escalón paralelo pero distinto se ubica el sigma: autónomo, independiente del grupo, que rechaza las jerarquías convencionales. Debajo de ambos, el beta es retratado como sumiso, conformista y propenso a aceptar situaciones que otros rechazarían. Y en el extremo opuesto al alfa aparece el simp, definido como aquel que sacrifica su dignidad o autoestima para obtener atención o aprobación femenina, con resultados que, según quienes usan el término, suelen ser contraproducentes.



