Cerca de la mitad de los consumidores en España declara preferir la tortilla de patata poco hecha o con el centro líquido, según encuestas de hábitos gastronómicos que circulan periódicamente en medios especializados. Ese dato no es menor: el huevo crudo o semicrudo es el principal vector de Salmonella enteritidis en la dieta española, y la tortilla de patata figura históricamente entre los alimentos más asociados a brotes de esta bacteria en el país.
El riesgo no es teórico. Las autoridades sanitarias europeas y españolas han documentado durante años que cocinar el huevo a temperatura insuficiente —por debajo de los 70 °C en el centro del alimento— no elimina la bacteria. La tortilla jugosa, con esa textura que muchos describen como "babosa" o "cremosa", raramente alcanza esa temperatura en su interior. El resultado es un producto que puede ser microbiológicamente inseguro aunque tenga un aspecto apetecible.



