Hay una paradoja en el corazón de Torrente Presidente: una comedia que exagera la política para hacerla ridícula, pero que muchos espectadores describen como menos absurda que la realidad misma. Esa contradicción es, precisamente, la que está alimentando el debate en redes sociales desde el estreno de la nueva película de Santiago Segura.
La cinta llega a las salas con el personaje más longevo del cine español de comedia y lo coloca, esta vez, en el terreno electoral. El resultado, según las primeras reacciones del público, es una avalancha de gags, cameos y situaciones que mantienen el tono irreverente que caracteriza a la saga desde su primera entrega en 1998. Las salas, según reportan quienes asistieron al estreno, se llenaron desde los primeros días.


