Solange se convirtió en el centro del debate de Gran Hermano luego de celebrar abiertamente la eliminación de Nick, un participante que no contaba con el favor del público. La escena desató una cadena de reacciones dentro de la casa y en redes sociales que mantiene encendida la conversación sobre los límites entre estrategia y manipulación en los realities.
La indignación de los otros participantes ante la celebración de Solange fue inmediata. Sin embargo, en redes sociales la lectura fue distinta: varios comentarios apuntan a que la reacción de la casa resulta desproporcionada e incluso hipócrita, considerando que Nick no era un favorito del público. Para una parte importante de la audiencia, Solange simplemente expresó lo que muchos espectadores sentían.



