Un ajuste que llega en un año de alta presión económica
El contexto no es menor. Argentina cerró 2024 con una inflación anual superior al 100%, y aunque el ritmo de suba de precios se desaceleró en los primeros meses de 2025, el impacto acumulado sobre los ingresos reales de los hogares sigue siendo considerable. En ese escenario, cada nuevo aumento en servicios esenciales como la educación genera tensión en las economías familiares.
Los colegios privados, por su parte, argumentan que los incrementos son necesarios para sostener la calidad educativa y cubrir los aumentos salariales del personal docente y no docente, que también se actualizan de forma periódica mediante paritarias.
El sistema educativo privado en la provincia de Buenos Aires atiende a una porción relevante de la matrícula total. Según datos del Ministerio de Educación nacional, cerca del 30% de los estudiantes del nivel inicial, primario y secundario asisten a establecimientos de gestión privada en todo el país, con una concentración importante en el conurbano bonaerense.
La autorización oficial llega pocas semanas después del inicio del ciclo lectivo, cuando las familias ya absorbieron los aumentos de marzo y deben proyectar el gasto educativo para el resto del año. Para muchos hogares, la decisión de mantener a sus hijos en colegios privados o migrar hacia la educación pública dependerá, en parte, de cuántos ajustes más se acumulen antes de diciembre.