Una supuesta coordinación entre participantes de Gran Hermano para manipular las nominaciones terminó con consecuencias que nadie anticipaba: todos los integrantes de la casa quedaron nominados simultáneamente, dejando la decisión final completamente en manos del público. Desde entonces, las campañas de votación al 9009 se multiplicaron en redes sociales con una intensidad poco habitual para esta etapa del programa.
El mecanismo es conocido: cuando el juego interno falla o se percibe como injusto, los fanáticos redirigen su energía hacia los votos. Eso es exactamente lo que ocurrió. En redes sociales, miles de mensajes circulan con instrucciones precisas para salvar a determinados participantes o acelerar la eliminación de otros, convirtiendo cada hora en una campaña electoral informal.
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