Durante décadas, la legislación laboral estadounidense ha permitido que empleadores paguen a trabajadores del sector de servicios —meseros, bartenders, repartidores— un salario base inferior al mínimo general, bajo el supuesto de que las propinas compensan la diferencia. Esta figura, conocida como salario con propinas o "tipped minimum wage", ha sido objeto de debate en varias ciudades del país que buscan eliminarla en favor de una remuneración más uniforme.
Chicago avanzó en esa dirección cuando aprobó una ordenanza para eliminar gradualmente esa brecha. El objetivo era que, para 2025, los trabajadores que reciben propinas alcanzaran un salario base de US$12,62 por hora, el mismo piso que rige para el resto de los empleados de la ciudad. Sin embargo, el Concejo Municipal dio marcha atrás y suspendió la implementación de esa equiparación antes de que entrara en vigor.



