Hay una contradicción difícil de ignorar: uno de los clubes con mayor cantidad de hinchas en América Latina debutará en la Copa Libertadores frente a un estadio que no tendrá ni un solo seguidor xeneize en las tribunas. Boca Juniors jugará su primer partido del torneo continental en suelo chileno, y las autoridades del fútbol local no habilitarán el ingreso de público visitante para ese encuentro.
La decisión no es nueva ni exclusiva de este caso. Las restricciones al público visitante en partidos internacionales se han vuelto una práctica recurrente en varios países de la región, impulsada por protocolos de seguridad que buscan evitar incidentes entre hinchadas rivales. Sin embargo, cuando el equipo afectado es Boca, la dimensión del asunto cambia: la barra xeneize es conocida por su presencia masiva en cualquier estadio del continente, y su ausencia altera de forma visible el ambiente del partido.



