Muchos mexicanos terminan el día preguntándose si su dinero rinde igual que hace un año. La respuesta, en la mayoría de los casos, es que no. Y en ese clima de incertidumbre económica, el Banco de México tomó este jueves una decisión que pocos esperaban: recortó su tasa de interés de referencia y la dejó en 6.75%.
La medida sorprendió a una parte del mercado financiero, no tanto por la dirección del movimiento —Banxico ha venido ajustando la tasa a la baja desde mediados de 2024— sino por el momento en que se concretó. La inflación en México no ha cedido del todo, y eso hacía pensar a varios analistas que la institución podría pausar los recortes antes de actuar de nuevo.



